Emprender o no Emprender

He sido siempre Empleado, quiero decir que siempre he tenido mentalidad de empleado, es lo que me han enseñado a pensar, a creer. Me he formado tan bien como he sabido porque me apasiona mi trabajo.

Todos los que cursamos ADE, o similares queremos tener nuestra propia empresa, o mejor aún ser el Presidente de una Multinacional de reconocido prestigio. En realidad preferimos esto último por una cuestión de prestigio, de ascendencia social sobre los demás, para ser la imagen del éxito. Y no es que ese reconocimiento sea inmerecido, al contrario, llegar  a dirigir o estar en el Consejo de una gran empresa, es una gran labor y es un gran logro que merece ser valorado.

Pero olvidamos los cientos de miles de autónomos, de emprendedores, de pequeños empresarios, que con muy pocos recursos, con muchísimo esfuerzo, con muchísimo sacrificio, sacan adelante su proyecto personal, en muchos casos arriesgándolo todo por lograrlo.

Ese autónomo, ese empresario, ese emprendedor, un día era una persona normal, alguno sin trabajo, alguno con mayor suerte siendo empleado, pero otro día toma una decisión que cambiará su vida. Decide emprender, decide arriesgar, decide encontrar la viabilidad de su visión, de su proyecto.

Estas personas, a veces cuentan con apoyo económico y más importante aún con apoyo emocional, su familia le apoya. Pero no nos engañemos, por lo general no cuentan con apoyo alguno, más que el suyo propio.

Su familia, sus padres, han trabajado casi toda la vida en la misma empresa, seguramente tuvieron que ponerse a trabajar muy jóvenes porque tenían que ayudar en casa. Por aquél entonces se pasaba mucha necesidad. Esos padres pusieron todo su empeño, horas extras, salud, etc para que su familia, sobre todo sus hijos pudieran tenerlo más fácil de lo que lo han tenido ellos. Consiguieron comprar una casa y dar una seguridad a sus hijos que ellos no tuvieron.

Primero hicieron todo lo posible para que esos hijos estudiaran en el mejor colegio que podían conseguir, la frase de “estudia hijo que así podrás encontrar un trabajo mejor, tener una familia, hijos….” La hemos oído todos. Y no es que sea mentira, lo que pasa es que no sirve para todo el mundo.

De un tiempo a esta parte, lo de trabajar en la misma empresa toda la vida es un mito, una leyenda antigua, ya no es así. Y no siempre es culpa de la empresa, a veces somos nosotros mismos que buscamos nuevos retos y nuevas oportunidades. La seguridad que ofrecían las grandes empresas también ha dejado  de ser una verdad esculpida en piedra, ahora son las primeras en realizar despidos multitudinarios, en cerrar sus oficinas o fábricas de un país y llevárselas a otro sin importar las vidas de los que se quedan, ni de cómo se quedan. En muchas ocasiones pactan una indemnización con el comité de empresa o hacen un ERE y así encima consiguen beneficios con la operación.

Es verdad que las empresas pequeñas y medianas también cierran, también despiden, también tienen una ética y moralidad con sus empleados a veces cuestionable.

¿Cuál es la solución?

Existen varias, una o más de una para cada persona, porque no todos buscamos lo mismo, ni tenemos los mismos intereses.

Para empezar hay “empleados” y hay “emprendedores” de la misma manera que hay “líderes” y “seguidores”, que hay gente ambiciosa y gente conformista. Y lo primero que debemos entender es que todos tienen razón y todos están equivocados.

Tengo unos muy buenos amigos, de los de toda la vida, llevamos juntos desde el colegio. Pues bien estos amigos, son empleados, son conformistas, porque están satisfechos de su condición. No quieren complicarse la vida, no quieren inseguridades más allá que su empresa los despida o cierre, pero lo prefieren antes de tener que emprender y vivir sin colchón, vivir sin la seguridad de una empresa que te paga la nómina. Les acepto y les quiero como son, aunque yo vea un potencial desaprovechado en su empresa, pero respeto su decisión personal.

Por otro lado tengo amigos empresarios, éstos heredaron el negocio familiar y han luchado contra viento y marea para reflotarlo y levantarlo. Han logrado hacer crecer sus empresas y hoy llevan esa responsabilidad sobre sus hombros y lo están haciendo realmente muy bien. Estos amigos, dicen en muchísimas ocasiones que ellos no podrían trabajar en la empresa de otro, no podrían trabajar para otros, de ninguna manera a no ser que fuera por absoluta necesidad y aun y así antes intentaría valorar cualquier otra opción.

En este caso los amigos empresarios, llevan un tren de vida muy superior a la de los amigos empleados, porque hoy son empresarios de éxito. Es el dinero la razón por la que una persona decide emprender? Es la creencia que si emprenden con éxito lograrán también el éxito financiero, lo que lleva a esas persona a emprender?

Cada uno de nosotros tenemos unos intereses, unas motivaciones, unos objetivos en la vida y nuestra obligación debe ser la de vivir según nuestros valores, nuestros objetivos y nuestras motivaciones, no según lo que nos dicen los demás, no según lo que los demás quieran que hagamos.

Si eres una persona que siente la necesidad de Emprender, EMPRENDE. Estudia tu proyecto, lee, observa, muévete en entornos emprendedores para contagiarte de la actitud correcta, si tu entorno te desanima, cambia de entorno. Si tus padres tratan de disuadirte (lo hacen por pura preocupación, lo hacen porque te quieren) habla con ellos explícales bien lo que pretendes, cuáles son tus razones, tus objetivos, no tengas miedo. Debes hacerte respetar y debes ser capaz de convencerlos para que te den como mínimo espacio y un tiempo para que puedan comprobar si estás en lo cierto o no.

¿Qué ocurre si fracasas? ¿Significa que tu entorno tenía razón? Ni mucho menos, lo único que significa es que no lo has hecho del todo bien, que algún factor se te ha escapado. Por lo que debes estudiar minuciosamente tu negocio, tus estrategias, tus decisiones, y encontrar dónde has cometido el error o errores de valoración. Aprende y vuelve a empezar. Emprender significa no desistir, no detenerte, actuar, hacer. Continuamente. Debes empezar realizando pequeños tests, comprobando si tu producto o servicio tiene aceptación, corrige lo que debas corregir, y así día a día escala tu proyecto y tus resultados.

Ningún emprendedor lo ha conseguido a la primera, es más son muchos los casos de empresarios de éxito mundialmente conocidos han logrado sus mayores éxitos gracias a que primero fracasaron y ese fracaso los llevó a intentar otra idea a otra cosa y hoy nos parecen los más exitosos.

A Steve Jobs no siempre le fue bien en Apple, no fue juntarse con 4 amigos en el garaje de su mamá y de la noche a la mañana lograr el reconocimiento mundial. De ningún modo, primero tuvieron que fracasar con sus prototipos y cada fracaso les acercó al prototipo con el que finalmente lograrían revolucionar el mercado.

EL mismo Steve Jobs, fue despedido de Apple, de su propia empresa, de la empresa que él mismo fundó. Ese fracaso lo llevó a comprar Pixar, y Pixar revolucionó el mundo de la animación, etc

Bill Gates fracasó estrepitosamente en su primer intento, pero ese fracaso le llevó  años más tarde a ser unos de los hombres más ricos del mundo.

Walt Disney fue despedido de un periódico por falta de creatividad, y no es broma.

Walt Disney: “Sigue adelante, si puedes soñarlo, puedes hacerlo”

Henry Ford fracasó en sus primeras dos empresas de automoción para convertirse en un referente que inspiró la economía de la época con su propio modelo productivo.

Palabras de Michael Jordan “He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. En 26 ocasiones se me ha confiado el tiro ganador y fallé. He fallado una y otra y otra vez en mi vida. Y es por eso que hoy tengo éxito.

 

 

 

Categorías: Desarrollo Personal

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