Nada ha cambiado. Cada día, nos despertamos, algunos tratamos de remolonear y ganar los “cinco minutos más” mientras nos envolvemos en las sábanas de nuevo, otros nos levantamos en cuanto suena el despertador pero tratamos de hacerlo de forma automática para no pensar en todo lo que nos espera. Vamos al baño, ducha mágica, algunos se duchan la noche anterior, yo prefiero hacerlo al levantarme. Nos vestimos y tratamos de reunir fuerza y energía suficiente para enfrentarnos al reto del nuevo día. Nada ha cambiado.

Muchos de nosotros hacemos todo lo anterior y además debemos preocuparnos en “azuzar, convencer, negociar” con nuestros hijos para que se levanten, debemos supervisar que se lavan, que se visten correctamente, que desayunan, recogen sus carteras, etc, para ver si hoy conseguimos llegar a tiempo al cole, por primera vez en mucho tiempo. Seguramente, mientras los llevamos al cole, en coche, andando, en transporte público, nos enteraremos un día más que alguno de nuestros hijos tenían que entregar hoy algún trabajo y que no se ha acordado de hacerlo ni de decirlo. Algunos niños tienen agendas donde los padres podemos revisar para “enterarnos” de los deberes y las actividades más relevantes, pero si el niño “se olvida” de dónde ha guardado la dichosa agenda un día más…. Toca confiarse en lo que dice, que normalmente es “no tengo deberes, ya los he hecho”.

Intentando conectar con el mundo exterior para lograr conocer qué ocurre en él, encendemos la televisión, miramos los periódicos en el móvil, en la tablet, twitter etc y qué encontramos, qué escuchamos en todo este proceso de activación?

Noticias de asesinatos, violencia de género, abuso infantil, de negocios que cierran, de despidos multitudinarios, de enfermedades, de cifras de paro históricas… Lo peor es que estas noticias no suceden en países lejanos, están pasando en casa.

Vivimos en un entorno pesimista, negativo, cenizo y esto nos convierte en cenizos, en pesimistas. Por supuesto que tenemos todo el derecho de ser pesimistas, de estar tristes, pero si perdemos nuestro ánimo, perdemos nuestra ilusión, lo perdemos todos. Pasamos de ser un enorme profesional a ser un profesional mediocre. Nos merecemos trabajar nuestra actitud, nuestra vida depende de ello.

No puedes hacer nada por cambiar ese entorno, no puedes cambiar las estadísticas del paro, no puedes impedir que sucedan todos esos hechos de violencia. Pero puedes empezar por ti mismo. No puedes cambiar las caras de las personas con quienes te cruzas, ¿No puedes? ¿o quizás, sí que puedes? ¿Qué podría suceder si los demás vieran una sonrisa en tu cara?

Donald Trump, muro frontera Méjico, agresión violencia, futura guerra mundial. Cambio climático, Cifras del paro, edad, separado/divorciado, enfermedades, robos malos tratos, todos menos tu hacen unas vacaciones fantásticas, todo el mundo es feliz menos tu. MENTIRA! Todo está en tu cabeza, en no querer darte cuenta que tu, y sólo tu tienes la capacidad de hacer que todo cambie. El cuento de las Estrellas de Mar es un cuento pero cuántas veces no hemos hecho nada porque de qué iba a servir, si todavía quedaban millones de estrellas de mar sobre la arena. El joven nos da una lección muy valiosa, No puedo hacer nada por todas, pero si puedo cambiar la vida de esta estrella que devuelvo al mar. Debemos hacer lo mismo, empezando por nosotros mismos. Empiezo por cambiar mi actitud y de repente nos daremos cuenta que todo ha cambiado.

Hay días que parece que todo sale mal, tropiezas con tus zapatillas, te golpeas con un mueble, te cortas afeitándote, pierdes el metro o el bus por una milésima de segundo, el siguiente va a rebosar, llegas tarde al trabajo y te cruzas con tu jefe, justo el único día que has llegado tarde, si querías que hiciera un buen día, llueve y si querías que lloviera hace un sol espectacular…. y así con todo.

Si te miraras al espejo verías a alguien enfadado, con el ceño fruncido, del que la gente se aparta, se aleja, verías a alguien que no se va a dar cuenta de las oportunidades que pueden surgir a su alrededor porque está demasiado ocupado en encontrar excusas para seguir enfadándose y creyendo que el mundo está en su contra, y que así es imposible hacer nada bueno o que pase nada bueno.

Seguimos esperando que nos toque la lotería, y en mi caso era aún peor, yo ni compraba el boleto.

El entorno te hace cenizo, cambia de entorno.

El trabajo te hace infeliz. Cambia de trabajo, empieza buscando ofertas, luego busca información sobre esa empresa, sobre qué hace, cómo lo hace y por qué y para qué lo hace. Comprueba que eso encaja contigo, con lo que tu quieres en tu vida.

Siempre he querido emprender. Pero es que ahora en crisis, es imposible. MENTIRA. En crisis surgen oportunidades y además es más sencillo emprender y más económico. Tu tienes algo que ofrecer, TU MISMO, tus valores, tus criterios, tus competencias, tus fortalezas. Eso atrae gente afín a ti, que ya están interesadas en lo que tu haces, sólo tienes que aprender a hacerlo para facilitar y atraer de la mejor manera posible.

Sólo Yo he cambiado y todo ha cambiado.

La ilusión se entrena, la alegría se trabaja, uno es responsable de la cara que pone, uno tiene que hacer un esfuerzo por sí mismo y por los demás.

Categorías: Desarrollo Personal

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