No soy feliz y quiero ser feliz.

Tengo un buen trabajo, una pareja quiere y un hijo precioso. Decidimos tener un sólo hijo, los dos estábamos de acuerdo, los dos trabajábamos y ninguno quería sacrificar su carrera profesional en exceso. Éramos jóvenes.

Me levanto cada día a las 6:30am, me ducho y me visto con el traje, la camisa, la corbata con el “uniforme” que dejé preparado anoche. Lo único que escojo el mismo día es el reloj, depende de mi agenda y de cómo me siento escojo uno u otro.

Bebo mi vaso de agua con limón, una madre de la clase de mi hijo le dijo a mi pareja que desde que bebía un vaso de agua con limón en ayunas se sentía mucho mejor porque depuraba su cuerpo. Desde ese día los dos bebemos nuestro vaso de agua con limón en ayunas. Mal no me sienta.

Aparco en el parking de la empresa para empleados y salgo a la cafetería de la esquina para desayunar mi café solo, mi agua fría y mi mini del día, normalmente jamón york, pavo, o serrano.

A las ocho entro a mi despacho, mi secretaria llega a las 8:30am, así cuando ella llega ya he planificado el día y ella ya sabe lo que debe hacer.

Tengo un muy buen trabajo, gano bastante más que cualquiera de mis amigos y mis compañeros me valoran mucho profesionalmente hablando. Prácticamente no tengo amigos entre mis compañeros, trabajamos muchas horas y con mucha presión y eso dificulta estrechar lazos y generar la suficiente confianza personal.

Siempre hay envidias, celos, profesionalmente hablando, y eso también dificulta el contacto humano porque no debes bajar nunca la guardia.

Esta empresa tiene un objetivo muy claro, ganar dinero, y eso hacemos, y lo hacemos muy bien, a veces demasiado bien. El eslogan no dice eso, por supuesto, dice algo como que el cliente es lo primero, pero no es así, nunca es así. El cliente es lo primero siempre que cumpla los ratios de rentabilidad estipulados, si no es así, fuera, no interesa.

Reuniones, con mi jefe, con mi equipo, con clientes, con proveedores, reuniones y más reuniones.

Me gusta esa parte de mi trabajo, porque me gusta encontrar la mejor solución para mis clientes y siento que realmente puedo ayudarlos. El problema es que hace años que es muy dificil conseguirlo si tengo que cumplir con los ratios y seguir el método institucional.

Finalmente, a las 22:30 llego a casa. Mi hijo duerme, paso a verle y me quedo unos minutos a su lado mirando como duerme, es un ángel, es mi pequeño angelito. Duerme como sólo los niños saben hacer, con el descanso puro y sin preocupaciones, sin reproches, sin culpas.

Mi pareja, se ha quedado dormida en el sofá viendo cualquier cosa en la tv. La despierto y le digo que se acueste mientras ceno lo que me han dejado preparado. Acabo pronto, porque no me gusta cenar solo y estoy cansado.

Enciendo la Tv, rara vez encuentro algo interesante, veo los resúmenes deportivos y alguna serie como House of Cards, Mad Men, de este estilo, aunque de vez en cuando necesito ver alguna cosa más simple que no tenga que pensar, sólo como distracción mental.

Finalmente me voy a dormir. Cansado, sin energía.

Cada día, los cinco días de la semana y algunos fines de semana que debo viajar por algún evento o reunión importante.

Me levanto cada día a las 6:30am, me ducho y me visto con el traje, la camisa, la corbata con el “uniforme” que dejé preparado anoche. Lo único que escojo el mismo día es el reloj, depende de mi agenda y de cómo me siento escojo uno u otro.

Bebo mi vaso de agua con limón, una madre de la clase de mi hijo le dijo a mi pareja que desde que bebía un vaso de agua con limón en ayunas se sentía mucho mejor porque depuraba su cuerpo. Desde ese día los dos bebemos nuestro vaso de agua con limón en ayunas. Mal no me sienta.

Aparco en el parking de la empresa para empleados y salgo a la cafetería de la esquina para desayunar mi café solo, mi agua fría y mi mini del día, normalmente jamón york, pavo, o serrano.

A las ocho entro a mi despacho, mi secretaria llega a las 8:30am, así cuando ella llega ya he planificado el día y ella ya sabe lo que debe hacer.

Vuelta a empezar, cada día, pero cada día más cansado. Mi hijo se está haciendo mayor, ya no tiene la carita de niño, está creciendo. He visto las fotos de lo que hace en el cole y de sus extraescolares.

Me lo estoy perdiendo, lo hago por ellos, por mi familia, para que sean felices, darles un hogar y una seguridad para que no sufran. Pago un precio muy alto, ya que no soy feliz, y lo peor de todo es que hago lo que hago por ellos y me los estoy perdiendo. Quiero compartir mi vida con ellos, quiero compartir su vida conmigo, quiero formar parte de ella. Pero no sé cómo hacerlo.

En realidad, soy yo quien envidia a mis amigos, veos sus Facebook y veo todas las cosas que hacen juntos, con sus familias, eso es lo que yo quiero. Ellos envidian mi coche, mi casa, mis relojes etc, pero en realidad no me envidian a mi, tan sólo les gustaría tener algunas de las cosas que tengo. Pero nada de mi vida.

Hace años que sólo puedo hablar con ellos por teléfono y vídeo llamada porque no tengo tiempo para ir a las cenas, a los partidos, etc

No quiero tener dinero, quiero tener tiempo.

Pero no sé cómo hacerlo. Cuando lo hablo con mis padres me miran como si estuviera enfermo o loco. No sé qué hacer. No entiendo por qué querer ser feliz es un problema.

Podría establecerme por mi cuenta, siempre he sido consultor y me encanta, soy bueno en ello pero no lo tengo claro. Y si no me va bien? y si no consigo clientes? y cómo voy a conseguir un sueldo a fin de mes? cómo voy a seguir pagando la casa y el colegio de mi hijo? y por qué un cliente me escogerá a mi y no a una empresa o despacho importante?

Tengo que hacer algo


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